‘Víctor Frankenstein’, Igor y Víctor

El 15 de abril se estrenó en España Víctor Frankenstein, enésima versión del personaje creado por Mary Shelley. A lo largo de casi 50 películas desde 1910, actores de la talla de Christopher Lee, Benedict Cumberbatch y Robert de Niro han interpretado al monstruo, mientras que su creador lo ha sido entre otros por Sting, Peter Cushing o Kenneth Brannagh. Ahora, Frankenstein se apunta a la actualización de los clásicos del terror gótico después de licántropos y vampiros (la saga Underworld), Drácula (Dracula Untold) o la revisitación de la Momia que llegará en 2017 con Tom Cruise al frente del reparto. Y, puestos a ser actuales, el director de esta Víctor Frankenstein, el escocés Paul McGuigan, se ha fogueado dirigiendo episodios de series recientes tan conocidas como Sherlock o Scandal.
Víctor Frankenstein, como su nombre indica, se centra en el hacedor de la criatura, el estudiante de medicina rebelde interpretado por James McAvoy (X-Men) que rescata de un circo al deforme Igor (Daniel Radcliffe, infatigable en su pugna por dejar atrás a Harry Potter) le cura y le convierte en su ayudante. El fogoso Víctor pretende resucitar cuerpos muertos con la ayuda de la recién descubierta electricidad, y para lograrlo no duda en enfrentarse a la policía, desairar a su padre y ponerlo en general todo patas arriba.

frankenstein
Y es este “patas arriba” el mayor defecto de la película. Eso, y el abuso de efectos y recreaciones digitales que ya no sorprenden a nadie. Hay persecuciones –con el también manido recurso de la cámara lenta seguida de súbitos acelerones al estilo Matrix-, explosiones, tormentas de rayos y edificios que se derrumban, todo para envolver un argumento sin un ápice de originalidad. McGuigan intenta repetir el éxito que logró Guy Ritchie con sus versiones de Sherlock Holmes pero le falta el humor y la chispa de Ritchie. Le falta también un Robert Downey Jr. acrobático y zumbón; James McAvoy es un buen actor, como demostró en, por ejemplo, El último rey de Escocia, pero aquí está siempre o exultante o cabreado y el Igor de Radcliffe, aunque es un personaje con más matices, no sirve para hacer despegar el conjunto.
En suma, con la excusa de la revisión del mito clásico, tenemos una película de acción del montón. Si deseáis conocer a unos Igor y Víctor realmente fabulosos, buscad El jovencito Frankenstein, de 1974, de Mel Brooks, con Marty Feldman y Gene Wilder. Un maravilloso clásico contemporáneo.

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Marc Sanchís Written by:

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