“Swiss Army Man”: las flatulencias de Daniel Radcliffe

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Hay personas que desde muy pequeñas tienen claro qué quieren hacer en la vida; es el caso de Daniel Radcliffe (Londres, 23 de julio de 1989) que a la tierna edad de 5 años decidió que quería dedicarse al mundo de la actuación. Su primera aparición en el cine fue en la película El Sastre de Panamá, y luego la suerte le sonrió, llevando magia a su vida de la mano de Harry Potter, saga en la que le hemos visto crecer y que le ha aportado fama y riqueza.

Como todo joven Daniel tiene intereses. Le gusta la música, se ha dedicado también al teatro y manifiesta un gusto por la literatura romántica y en especial por el poeta John Keats, de quien Radcliffe ha tomado la teoría de la “capacidad negativa”; Keats opinaba que algunas certezas eran mejor dejarlas abiertas a la imaginación y que el elemento de duda y ambigüedad añade romanticismo y especialidad a un concepto. Daniel ha dicho más de una vez que aplicar esta teoría a la actuación le da muy buenos resultados.

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Creemos que Daniel Radcliffe se ha tomado al pie de la letra la teoría de Keats en su interpretación en la película Swiss Army Man que se proyectó por primera vez en el Festival de Cine Independiente de Sudance, en Utah, Estados Unidos. El público, al parecer esperaba algo distinto de la cinta ya que  fue abandonando la sala a medida que avanzaba la proyección hasta que prácticamente no quedó nadie.

La película está dirigida por Daniel Scheinert y Daniel Kwan, famosos por realizar los rodajes de vídeos musicales  de diversos artistas, como el DJ Snake (su vídeo “Urn Down for Whate” cuenta con más de 370 millones de visualizaciones en Youtube). El tema de la película en sí ya es complicado y ambiguo:  trata sobre un hombre deprimido que se encuentra un cadáver en una playa, descubre que es  una especie de zombie (interpretado por Daniel Radcliffe), que no para de lanzar flatulencias y mantiene una constante erección que puede ser usada como GPS (tal cual que así). El tema de los pedos surgió a partir de una broma que Radcliffe le gastó a los directores.

La idea del personaje en su inicio surgió como una broma de Daniel hacia mí, aunque finalmente pensamos que podría ser algo característico del personaje.

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Daniel Radcliffe, aún después del estrepitoso fracaso, defiende su participación en la película:

“No dudé ni un solo segundo en sumarme a este proyecto, me daban la oportunidad de hacer algo interesante, interpretar a una persona muerta y sería un contexto distinto y divertido a partes iguales“.

Quizás si la película se abordase con un tono de comedia hubiese funcionado, pero el pedo-drama como lo han definido los propios directores no caló en el público.

Imaginamos, como muchos han dicho en las redes sociales que básicamente Radcliffe busca distanciarse de Harry Potter, pero parece que no se le está dando exactamente bien, en La Dama de Negro (2012), dirigida por James Watkins se metió de lleno en el género del horror, pero la crítica no fue nada generosa con la cinta. En cambio What If (2014) una comedia romántica en la que Radcliffe interpreta a Wallace, un joven que se enamora de su mejor amiga, recibió buenas críticas; como también  Amores Asesinos (2013)  una mezcla de literatura y celos obsesivos que recibió el premio a mejor película del Festival de Sudance. Con Horns (Cuernos) nos adentramos en un terror con algo de comedia, la interpretación de Radcliffe fue calificada como buena, pero lo cierto es que ninguna de estas películas tienen la categoría suficiente para desencasillar al actor, porque Harry es mucho Harry.

Swiss Army Man, es un experimento de cine alternativo que realmente ha dado mucho qué hablar a público y prensa, pero no lo cierto es que nada de lo que se ha dicho es positivo para Daniel. Sólo encontramos una posible explicación para la elección del actor y es su aplicación al pie de la letra de las palabras de Keats sobre la teoría de  la Capacidad Negativa: “es decir, aquella por cual un hombre es capaz de existir en medio de incertidumbres, misterios, dudas, sin una búsqueda irritable del hecho y la razón”… es decir: que se dejó llevar.

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Ana Rebón
Ana Rebón

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