‘STEVE JOBS’, UN GENIO EN MARCHA

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El 1 de enero se estrena en España Steve Jobs, segundo biopic sobre el fundador de Apple desde que falleciera en octubre de 2011. Añadamos dos documentales producidos este 2015 y veremos que el interés por el personaje no disminuye; no en vano ha sido, en gran medida, el hacedor de nuestra realidad cotidiana. Unas semanas atrás comentábamos la serie Halt and Catch Fire, ambientada en los inicios de la informática personal; pues bien, Steve Jobs, dirigida por Danny Boyle (TrainspottingSlumdog Millionaire) arranca en el meollo de esa época, durante la enfervorizada presentación del Macintosh en 1984.
Jobs, enérgicamente interpretrado por Michael Fassbender (Slow West, X-Men Apocalipsis) aparece como un demiurgo inspirador más que como ingeniero o empresario, y como muchos genios, carece de dotes diplomáticas; sus exabruptos y cambios de humor apuntan por igual a su colega y co-fundador de Apple Steve Wozniak, a su principal ejecutiva Joanna Hoffman (una irreconocible Kate Winslet, nominada a los Globos de Oro) y especialmente a su exmujer Chrisann, que le ruega reconozca la paternidad de la hija de ambos… a lo cual se negará durante años.

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El film se divide en tres actos señalando los hitos de la carrera de Jobs, el primero ya mencionado, el segundo en 1988 con el fastuoso lanzamiento del NEXT, y el último diez años más tarde con la aparición del iMac. A lo largo de este período, Jobs evoluciona de brujo precursor a magnate calculador y, finalmente, al austero apóstol de la Buena Nueva Digital ataviado con bambas, tejanos y suéter negro que todos conocemos. Boyle elude la típica biografía lineal, evita la hagiografía del self-made man pero la película adolece de un exceso de verbosidad; los personajes hablan y se replican incesantemente en pasillos, despachos y auditorios; seguro que las cosas sucedieron así en los consejos de administración y las reuniones de cerebritos, pero el interés del espectador puede flaquear.
Hablamos de un producto eficiente más que una película de autor. Steve Jobs ha devenido icono global, magnificado por su muerte prematura, y la película se afana en escarbar dramatismo suficiente en el hombre tras el mito. Y sólo logra un resultado ambivalente, parecido a La red social, de 2010, sobre Mark Zuckerberg y la gestación de Facebook: ambos gurús contemporáneos que sí, tuvieron problemas, sufrieron escepticismo e incomprensión, también, pero surgieron en la poderosa Norteamérica de Reagan y Bush y a día de hoy Facebook tiene 1350 millones de miembros y Apple Inc. es líder mundial con 233 mil millones de dólares de beneficio. Muchos ceros, mucho poder como para que estos tipos nos conmuevan demasiado.

Sobre el autor del artículo

Marc Sanchís

1 comment

  • Ví esta película antes del estreno en España (En inglés subtitulada) y he de decir que bajo mi punto de vista no podría ser peor…