El Cine y su esencia humana

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Cuando leemos historia del arte, se nos suele contar la evolución de las formas: cómo pasamos de las pinturas rupestres al Renacimiento y luego el Cubismo; desde las pirámides las catedrales góticas y finalmente a Gaudí o Frank Gehry. Sin embargo, las historias del cine suelen centrarse más en otros temas, como los métodos de producción, los géneros o los affaires entre estrellas. Todo muy interesante, pero conviene recordar que la historia del cine (como la de cualquier otro arte) es ante todo la historia de la forma cinematográfica, ¿cuál es su verdadera esencia y propósito?

La caracterización del cine nos lleva a considerar dos aspectos: el polifacético y la importancia que tiene en la vida social. El cine, presenta unas peculiaridades que nos llevan a catalogarla como cosa-espíritu-subjetivo-explícito-imagen-personal; caracteres extraídos de la relación del hombre con las cosas y en función de una profundización en el contacto humano. Ya realmente no solo estás viendo una simple película, son sentimientos del director/actor plasmados en una pantalla, emociones encontradas; uno como espectador nos mostramos realmente impactados sobre lo que vemos y sentimos, ¿y a ti, cómo te impacta de manera positiva? Si bien, claro que hay películas que no nos podrían impactar de una buena manera, ¿en estos casos qué se podría hacer? ¿Generar esa negatividad en una autocrítica humana sobre lo que nos rodea y salir adelante como buen ciudadano, o simplemente no tomar en cuenta tales fotogramas que se nos presentan? El cine es subjetivo, juega incluso con los sentimientos de una persona, cuántas veces no hemos llorado de tristeza por alguna escena conmovedora, o derramar lágrimas de felicidad por lo acontecido, la película es un molde encarecidamente moldeado que lleva una congregación de emociones que se le presenta al espectador para que él decida qué hacer con él, ¿simplemente pasar un buen rato? ¿U ocupar esas enseñanzas en la vida propia y abrir nuestra mente a varias visiones de nuestro mundo?cinema-paradiso-original

Del hecho cinematográfico pasamos a considerar su esencia. Nuestro intento no es el primero; otros han querido buscar esa esencia a través de lo sociológico, o en el arte, alguno en el universo fílmico y otros en la determinación del específico fílmico. La esencia para nosotros será la unidad de las estructuras.

Ha dicho Octavio Paz:

Basta que un hombre encadenado cierre sus ojos para que pueda hacer estallar el mundo”, y yo, parafraseando, agrego: bastaría que el párpado blanco de la pantalla pudiera reflejar la luz que le es propia, para que hiciera saltar el universo. Mas, por el momento, podemos dormir tranquilos, pues la luz cinematográfica está convenientemente dosificada y encadenada.

En ninguna de las artes tradicionales existe una desproporción tan grande entre posibilidad y realización como en el cine. Por actuar de una manera directa sobre el espectador, presentándole seres y cosas concretas, por aislarlo, gracias al silencio, a la oscuridad, de lo que pudiéramos llamar su hábitat psíquico, el cine es capaz de arrebatarlo como ninguna otra expresión humana. Pero como ninguna otra… es capaz de embrutecerlo. Por desgracia, la gran mayoría de los cines actuales parecen no tener más misión que ésa: las pantallas hacen gala del vacío moral e intelectual en que prospera el cine, que se limita a imitar la novela o el teatro, con la diferencia de que sus medios son menos ricos para expresar psicologías; repiten hasta el infinito las mismas historias que se cansó de contar el siglo XIX y que aún se siguen repitiendo en la novela contemporánea.

El espectador de cine, en virtud de esa clase o de esa especie de inhibición hipnótica, pierde un porcentaje elevado de sus facultades intelectivas. Pondré un ejemplo concreto: desde una película moderna titulada El Lobo de Wall Street hasta un clásico como Antesala del infierno. La estructuración de su argumento es perfecta, el director magnífico, los actores extraordinarios, la realización genial, etc., etc. Pues bien, todo ese talento, todo ese savoir faire, toda la complicación que supone la máquina del film, fue puesta al servicio de una historia estúpida, notable por su bajeza moral.clockwork-horror

El misterio y el cuesitonamiento, elemento esencial de toda obra de arte, falta por lo general en las películas. Ya tienen bien cuidados a los autores, directores y productores de no turbar nuestra tranquilidad abriendo la ventana maravillosa de la pantalla al mundo libertador de la poesía. Altos ejecutivos del cine prefieren reflejar en aquélla los temas que pudieran ser continuación de nuestra vida ordinaria, repetir mil veces el mismo drama, hacernos olvidar las penosas horas del trabajo cotidiano. Y todo esto, como es natural, bien sancionado por la moral consuetudinaria, por la censura gubernamental y lo políticamente correcto, por la religión, presidido por el buen gusto y un sutil con humor blanco y otros prosaicos imperativos de la realidad. Una ensalada de sabor desagradable aderezada con todos esos sabores.

Si deseamos ver buen cine, raramente lo encontraremos en las grandes producciones o en aquellas otras que vienen sancionadas por la crítica y el consenso de los públicos. La historia particular, el drama privado de un individuo, se cree que no puede interesar a nadie digno de vivir su época; si el espectador se hace partícipe de las alegrías, tristezas o angustias de algún personaje de la pantalla, deberá ser porque ve reflejadas en aquél las alegrías, tristezas o angustias de toda la sociedad, y, por tanto, las suyas propias. La falta de trabajo, la inseguridad de la vida, el temor a la guerra, la injusticia social, etc., son cosas que, por afectar a todos los hombres de hoy, afectan también al espectador; pero que el señor X no sea feliz en su hogar y se busque una amiga para distraerse, a la que, finalmente, abandonará para reunirse con su abnegada esposa, es algo moral y edificante, sin duda, pero nos deja completamente indiferentes…big_brother_1984

A veces la esencia cinematográfica brota insólitamente de un film anodino, de una comedia bufa o de un burdo folletín. Man Ray dijo, en una frase llena de significación:

Los peores films que haya podido ver, aquellos que me hacen dormir profundamente, contienen siempre cinco minutos maravillosos, y los mejores, los más celebrados, cuentan solamente con cinco minutos que valgan la pena: o sea, que tanto en los buenos como en los malos films, y por encima y a pesar de las buenas intenciones de sus realizadores, la poesía cinematográfica pugna por salir a la superficie y manifestarse.

El cine es un arma maravillosa y peligrosa si la maneja un espíritu libre. Es el mejor instrumento para expresar el mundo de los sueños, de las emociones, del instinto. El mecanismo productor de imágenes cinematográficas, por su manera de funcionar, es, entre todos los medios de expresión humana, el que más se parece al de la mente del hombre, o mejor aún, el que mejor imita el funcionamiento de la mente en estado de sueño. B. Brunius nos hace observar que la noche paulatina que invade la sala equivale a cerrar los ojos: entonces, comienza en la pantalla, y en el hombre, la incursión por la noche de la inconsciencia; las imágenes, como en el sueño, aparecen y desaparecen a través de disolvencias y oscurecimientos; el tiempo y el espacio se hacen flexibles, se encogen y alargan a su voluntad, el orden cronológico y los valores relativos de duración no responden ya a la realidad; la acción de un círculo es transcurrir, en unos minutos o en varios siglos; los movimientos aceleran los retardos.

Así que con esto dicho querido amigo lector, no tengas miedo a cuestionar lo que ves, lo que sientes, ¿por qué está sucediendo esto? ¿Acaso en esto deparó el cine? ¿Qué puedo ocupar de este filme para mejorar el presente?… El cuestionamiento de nuestro presente y de lo que nos rodea, romper la barrera de lo visual y capturar esas emociones para mejorar nuestro entorno y ejercerlas en vida propia, más alla de causarnos alegría o tristeza, mejorar nuestra viisión del mundo en sí, eso querido lector… Es la esencia del cine.

Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas. – Charles Chaplin

Sobre el autor del artículo

Jesús Reyes
Jesús Reyes

Mexicano apasionado por el cine; desde Bergman hasta Tarantino, abarcando temas de cine de culto, comercial y experimental.

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