‘Eddie el águila’, el héroe patoso

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Quien esto escribe recuerda estar viendo hace muchos años los saltos de esquí de Año Nuevo retransmitidos desde Garmisch, Alemania. Noruegos, austríacos y fineses se sucedían perfectos y sosos hasta que el comentarista presentó jocoso al siguiente participante, un tal “Águila Edwards”. Las imágenes captaron los vítores del público, que obviamente ya le conocía. Edwards se pegó un tortazo descomunal. Nuevos planos de espectadores aplaudiendo enfervorizados. El locutor vino a decir que Edwards estaba reconocido como el peor saltador del mundo.

El 10 de junio se estrena en España Eddie el Águila, retrato del inepto más simpático y tenaz que pisara jamás unos Juegos de Invierno, en este caso los de Calgary en 1988. Michael Edwards, nacido en Inglaterra en 1963, fue diagnosticado de rodillas débiles siendo niño, y llevó muletas durante años. Fan precoz del atletismo, intentó la jabalina y el martillo con resultados desastrosos que comportaron algún accidente doméstico. Acabó en el salto de esquí por la sencilla razón que nadie en el país lo practicaba y la marca mínima para clasificarse no se había actualizado en décadas. Pero el comité olímpico británico, una cueva de snobs, despreció su solicitud, su padre quería que fuera albañil como él, el muchacho se hacía mayor, estaba fondón y encima era miope… la fórmula del éxito, vamos.

eddie el águila

Cinematográficamente hablando, Eddie el Águila carece de interés, es la manida historia “basada en hechos reales” de un soñador contra el mundo. Es ligera, simpática y rebosa buen rollo. Hay una crítica superficial del establishment deportivo y de la locura mediática por un personaje que, en definitiva, no era sino un bufón que nunca volvió a competir, pero poco más.

Si no fuera por la presencia de Hugh Jackman (X-Men) es probable que este proyecto no se hubiera materializado; destaquemos también al gran Christopher Walken en un papel menor. Por supuesto, la perseverancia y el espíritu de Edwards son encomiables, y casualmente “Eddie el Águila” aparecerá justo antes que The Program, sobre el ciclista Lance Armstrong, fraudulento ganador de siete Tours de Francia por dopaje. Curiosa coincidencia entre el ídolo caído y el patoso más heroico.

Sobre el autor del artículo

Marc Sanchís

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