A qué se debe la importancia del filme «El hijo de Saúl»

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El director y guionista húngaro László Nemes, hace una investigación sobre unas cartas escritas por los prisioneros del Holocausto, que trabajaban en las plenas máquinas de exterminio. Estos escritos detallados con gran minuciosidad, eran enterrados con la esperanza de que algún día fueran descubiertos, pudiéndose así saber lo que sucedía y se vivía allí. El hijo de Saúl, nos cuenta la historia de un trabajador en unos crematorios dentro del campo de concentración de Auschwitz. El protagonista encuentra el cuerpo de un niño pequeño, que no muere en las cámaras de gas como el resto. Llamándole fuertemente su atención, comienza a tener una gran obsesión por enterrarlo dignamente, entre todo el caos y horror que se crea a su alrededor. Además de estar prohibido dar sepultura en aquellos campos de muerte, los cuerpos eran quemados para hacer desaparecer cualquier tipo de identidad de los que allí llegaban, haciéndoles desaparecer en su totalidad.

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La obsesión del protagonista y la trama de la película, llega cuando se fija en un niño que morirá a manos de un médico nazi y no por las cámaras de gas. Saúl siente empatía por él, llegando a pensar que es su propio hijo y que va hacer lo imposible, para que el cuerpo de su “hijo”, no sea quemado como el resto de cadáveres. Esta temática nos puede recordar al largometraje de Aurora, película del chileno Rodrigo Sepúlveda. La protagonista se obsesiona con el cuerpo de un niño muerto, el cual quiere adoptar para poder enterrar y darle una digna sepultura.

Según las palabras del director:

“[…] Es un horror difícil de entender para nosotros que no lo hemos vivido. Por eso lo más adecuado es empujar al espectador a que fuerce su imaginación, restringiéndole el punto de vista y  acercándole a un solo individuo y teniendo un fondo desenfocado, fuera del cuadro. Trabajando cuidadosamente el diseño de sonido, así se puede tener una apreciación más compleja de lo que allí se sentía […]”.

Se trata de explicar lo inexplicable a través de la cámara, acercándonos una vez más al tema de los campos de exterminio nazis, pero con una visión más humana y cercana de lo que allí se pudo vivir, siempre respetando un tema tan delicado.

El director no busca la lágrima fácil de espectador, como podemos ver en muchas de las películas de la gran industria hollywoodense, si no hacer una reflexión y marcar al espectador de otra forma de ver el Holocausto e impactar en nuestras memorias como un hecho que sucedió en nuestra historia y que a día de hoy, sigue marcándonos y emocionándonos lo que ocurrió. Parece que este tema estaba ya agotado por todos los largometrajes que se realizan sobre el tema (El niño con el pijama de rayas, La ladrona de libros, La vida es bella…) , pero László Nemes nos ha cambiado la forma de aproximarnos a él.

Porque no se trata de ver, si no de sentir.

Sobre el autor del artículo

Estefanía Juárez
Estefanía Juárez

Estudiante de Historia del Arte y Gestión y Dirección de Industrias Culturales, apasionada de todas las artes y en especial del cine y la pintura. Las cuales, nos enseñan una nueva forma de ver la realidad.

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