Un juego de «13 Sins»

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¿Qué estaríamos dispuestos a hacer por conseguir un premio económico, que solucione todos nuestros problemas? ¿Y si además nos dicen que la primera prueba, por 1 000 dólares, es matar una mosca?

Película de terror titulada «13 Sins» (2014), remake de la película tailandesa «13 game sayawng» («13: Game of Death«, 2006), dirigida por Daniel Stamm (que también dirigió la película de terror El último exorcismo, 2010). Encontramos a Mark Webber en el papel del protagonista, Elliot Brindle. Y aunque la mayoría de los actores no son conocidos para el público general, entre los secundarios podemos encontrar a Ron Perlman, que encarnó a Hellboy, en versiones cinematográficas de este personaje de cómic.

Elliot Brindle es un hombre que ha perdido su trabajo como vendedor de seguros, espera un hijo de su prometida, tiene que cuidar a su hermano discapacitado mental y además tiene deudas sin pagar. Una noche mientras está conduciendo, recibe una llamada de una persona anónima que le ofrece la posibilidad de participar en un concurso, de trece pruebas, que le permitirá solucionar todos sus problemas financieros. Las únicas reglas para ganar el premio del concurso son: completar todas pruebas que le proponga, no decir a nadie que está participando en el concurso y no intentar buscar el origen del concurso.

El argumento de la película, teniendo en cuenta que es un remake, es original. Lo que hace que sea interesante ver cómo se desarrolla. Quizá que trate sobre asuntos como la codicia, la desesperación y cómo se aprovechan los poderosos, haga que sea llamativo para el espectador, que podría sentirse identificado, y compadecerse del protagonista. Aunque la propia historia daba para poner en mayores aprietos a los personajes, el hecho de no hacerlo podría deberse a no querer complicar en exceso la trama y que el público no pierda el hilo de la historia.

Otro punto a favor de la película es la elección del reparto, que como se ha dicho anteriormente, no es muy conocido. Esto favorece que nos centremos más en la propia historia, los acontecimientos que se suceden, y no tanto en la actuación. Que por otro lado, es aceptable, en general.

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Como en la mayoría de las películas de este genero, en ésta también encontramos mucha sangre. Que en ocasiones puede resultar innecesaria. Por lo que aquellos que busquen este tipo de imágenes, quedarán satisfechos.

Un punto negativo que se puede hallar en 13 Sins es que además de anunciarse como una película de terror, también se anunciaba como película de humor negro. Y excepto alguna frase que se podría considerar medianamente graciosa, la película carece de este tipo de humor. Al menos, no se han encontrado suficiente argumentos como para poder incluirse como película de este tipo.

COMPARACIÓN CON LA ORIGINAL

Por último haremos una breve comparación con la película original (13 game sayawng). Y siguiendo con lo anterior, una diferencia notable está en que además de haber escenas de terror, también contaba con ese humor negro que carece la película americana.

Otra diferencia está en la ambientación. La película de 2006 tiene un toque más urbano, que le da un aspecto más realista, dentro de lo posible, que en la versión de 2014, donde los cambios de localizaciones son más rápidos.

Centrándonos en el argumento tenemos que la película tailandesa está protagonizada por un joven que trabajaba, ya que posteriormente es despedido, en una empresa de venta de instrumentos musicales. Los primeros desafíos, incluido el de la mosca, son idénticos, pero a medida que avanza la película hay otros. Y sin desvelar nada, podemos añadir que los finales son distintos. Por lo que si tienen la oportunidad de ver las dos películas, es recomendable hacerlo. Además de que 13 Sins forma parte de nuestro Top 10 de películas de terror del año 2014.

 

Sobre el autor del artículo

Saúl Palacios
Saúl Palacios

Ingeniero industrial, interesado en temas de fe, ciencia y tecnología. El cine, la lectura y los viajes son otras aficiones que tengo.

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