‘Experimenter. La historia de Stanley Milgram’: Obedeced

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Stanley Milgram (1933-1984) fue un psicólogo norteamericano, famoso por el experimento que llevó a cabo en 1961 en la universidad de Yale, donde demostró que personas normales y corrientes eran capaces de inflingir dolor físico si se creían respaldadas por la autoridad. Experimenter. La historia de Stanley Milgram se estrena en España el 26 de agosto. Dirigida por Michael Almereyda y protagonizada por Peter Sarsgaard y Winona Ryder, narra la realización del experimento de 1961 y la posterior carrera de Milgram, tachado de inmoral e incluso sádico, pero que tuvo gran influencia en la sociología, la psicología y hasta la cultura popular; Milgram es citado en películas como V de Vendetta, en series como Ley y Orden y en diversas canciones pop.

En 1961 Adolf Eichmann, antiguo oficial de las SS, fue ahorcado en Jerusalén, tras un proceso televisado a todo el mundo, por su papel en la organización del Holocausto. Milgram, hijo de judíos emigrados, planteó su experimento de obediencia en respuesta a la defensa de Eichmann de que era un simple subalterno que solo ejecutaba órdenes, aunque comportaran el exterminio de millones.

Los sujetos del experimento de 1961 (oficinistas, vendedores, obreros, amas de casa) adoptaban el rol de “Maestro” y aplicaban -supuestas- descargas eléctricas a un “Aprendiz” sentado en una habitación contigua, si les daba una respuesta errónea. El tope eran 450 voltios, y para sorpresa de Milgram y su equipo, la gran mayoría siguió aplicándolas a pesar de los -grabados- gritos de dolor del aprendiz.

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A medida que la intensidad aumentaba, muchos sujetos dudaban y se sentían mal, pero no se detenían pues se les decía que era esencial que la prueba continuara, y ninguno pidió ver cómo se encontraba el aprendiz tras la sesión. En una encuesta previa, los colegas de Milgram predijeron que ni el 3 por ciento de “Maestros” sería capaz de aplicar la descarga de 300 voltios; la primera ronda demostró que el 65 por ciento llegó a los 450. Es decir, la obediencia triunfaba sobre los escrúpulos morales o la compasión por el dolor ajeno.

Las implicaciones eran enormes, y el mundo académico reaccionó con estupor y escepticismo. Milgram fue acusado de planear el experimento con mentiras y de tergiversar los resultados, pero ya no era posible desdeñar la idea, científicamente probada, de una sociedad sumisa y manipulable, de individuos convertidos en serviles engranajes. Milgram continuó enseñando, escribió un best-seller, asesoró una película sobre su experimento (donde por cierto debutó un jovencísimo John Travolta) y se convirtió en una especie de celebridad.

Experimenter es una película notable sobre un tema extraño, quieta, aséptica, estilizada, recuerda a Gus Van Sant y Lars Von Trier en el uso de elementos oníricos y en las proyecciones como decorados, rehuye los tópicos del clásico film biográfico hollywoodiense tal vez porque Milgram no descubrió una vacuna salvadora o una ecuación maravillosa sino porque nos desnudó como sicarios, como cómplices de fuerzas superiores que no entendemos ni nos cuestionamos. Y ésa es una verdad demasiado fea.

Sobre el autor del artículo

Marc Sanchís

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