Deuda de Honor: damiselas en Apuros

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Mary Bee Cuddy (Hillary Swank, Million Dollar Baby) es una mujer de carácter, tiene propiedades y está muy involucrada en la vida de su pequeña comunidad en Nebraska. Pero no encuentra esposo a pesar de sus insistentes y nada disimulados esfuerzos. Tras un duro invierno, tres mujeres de la comarca han enfermado a causa de las extremas condiciones, la hambruna y la muerte de seres queridos, provocándoles la llamada “fiebre de las praderas”, una horrible depresión al borde de la locura. El párroco reúne a los familiares varones en la iglesia y solicita que alguno conduzca a las mujeres hasta Iowa, a una institución donde podrán ser atendidas. Pero estamos a mediados del siglo XIX, y se trata de un largo viaje en carreta atravesando territorio indio; ninguno de los hombres se muestra, pues, demasiado dispuesto por lo que será Mary quien asuma la tarea.

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Deuda de honor, segundo largometraje de Tommy Lee Jones, se estrena en 2014, un año después de su paso por Cannes y su discreta andadura por la taquilla norteamericana. El título original, The Homesman, se refiere a la tarea de llevar emigrantes de vuelta a sus hogares cuando no podían adaptarse a su nueva vida en el Oeste. Tenemos pues un doloroso regreso hacia el Este, pero tan azaroso como la aventura clásica de conquista del Oeste. Jones interpreta a George Briggs, que se ve más o menos forzado a guiar al triste grupo de mujeres porque no ha obtenido tierras para establecerse. Mary y Briggs forman la clásica pareja antagónica; ella es estricta e inflexible y él un borrachín cabeza loca que amaga con desentenderse de la expedición. Se trata de la también clásica pugna entre compromiso y desarraigo, nómada y sedentario, que está en la base misma del imaginario del western.

Deuda de honor es un film sólido, con una Hillary Swank que borda su adusto personaje y una serie de secundarios (John Lithgow, James Spader, Meryl Streep) de auténtico lujo. Puede argumentarse que el reverso trágico del “american dream” ha sido retratado muchas veces pero Jones muestra de qué modo la violencia y la avaricia atacan el deseo humano fundamental de paz, de decencia y cordura encarnados en la figura trágica de Mary, a la vez fuerte y anhelante. Y también muestra, en una memorable secuencia final, cuán fácilmente podemos olvidar nuestros más nobles compromisos.

Sobre el autor del artículo

Marc Sanchís

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